Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.
Éxodo 16:4
No había pasado mucho tiempo desde que el pueblo de Israel salió de Egipto (poco mas de dos meses) cuando el pueblo tuvo hambre y murmuro contra Moisés y Aarón por alimento, necesidad tan fundamental en sus vidas y en las nuestras. Dios no fallo, y reacciono como el Dios proveedor que el pueblo necesitaba y en su misericordia hizo descender cada día con el rocío de la mañana un pan especial, como escarcha, que cubría todo el campamento y que sirvió de provisión para el pueblo de Israel todos los días de su peregrinación por el desierto. El Dios del pueblo de Israel era un Dios consciente y comprometido con las necesidades de su pueblo, conocedor de sus Promesas para con ellos y una parte fundamental de la Vida que El mismo quería compartir con ellos. Una Tierra que fluye leche y miel era la Promesa de una Vida de dicha y felicidad, de un Dios de Amor que después de liberar a su pueblo los guiaba a una forma de vivir diferente; Dios no pretendía tener en el desierto a un pueblo sobreviviente, Dios deseaba para el pueblo una vida plena de dicha y felicidad y el mismo fue el proveedor de todas las necesidades del pueblo, su presencia significaba para ellos alimento diario, sombra de día y luz de noche.
Dios nos está llamando a fundamentar nuestras vidas en El, a depositar en su presencia todas nuestras necesidades y angustias, somos un pueblo con hambre, consciente o inconscientemente necesitamos urgentemente la presencia de Dios en nuestras vidas, una presencia que se manifieste como provisión, pero una provisión que satisfaga las necesidades más fundamentales de nuestras vidas, necesitamos fundamentalmente Palabra de Dios y una intima relación con su Espíritu en cada día de nuestras vidas. Dios es consciente de cuanto necesitamos de su Palabra y de su Espíritu, y está comprometido, como un Dios misericordioso, a ser el soporte que nos permita alcanzar una vida plena, de dicha y felicidad.
Nuestro Mana Diario significa para nosotros esa provisión constante y vivificante que Dios en su Amor esta llamándonos a recibir para que así podamos satisfacer en nuestras vidas esa fundamental necesidad de Su Presencia, de Su Palabra y de Su Espíritu, y que consigamos alcanzar esa Vida Eterna que El desea compartir con nosotros en todas sus grandísimas y maravillosas promesas. Sabemos que Dios no nos fallara y que en Su Presencia podremos alcanzar esas Maravillosas Promesas y esa Vida que el desea compartir con nosotros.


